martes, 4 de febrero de 2014

39 Razones por las que sabes que estas enamorada.

1.- Dices cosas ñoñas a la una de la madrugada.
2.-Tu lo ves guapísimo, no te cansas de verlo, ni en fotos ni en persona, él te dice ¿Qué? Y tu dices ¡Nada! Y sigues viéndolo.
3.-No te impresiona el poder de seducción de ningún otro hombre, todos son iguales, todos son aburridos, nadie te gusta lo suficiente como para decir que te gusta.
4.-Su mamá te pone nerviosa.
5.-Su papá, su hermana y todas las personas que lo aman te ponen nerviosa.
6.-Cuando hueles su camisa, sientes como tus pupilas se pierden en algún punto dentro de tus párpados cerrados.
7.-No te sientes capaz de negarle nada. Aunque lo eres, ¡Vaya que lo eres!
8.-Si está concentrado en algo, te gusta desconcentrarlo con besos y arrumacos.
9.-Te sientes hermosa cuando caminas de su mano, o te tiene en sus brazos.
10.-A todo mundo le hablas de él.
11.-Le cocinas cuándo se da la oportunidad.
12.-Juegas videojuegos.
13.-Le hablas a sus amigos de lo importante que es él para ti, y luego ellos no te creen y te ven con cara de briaga, pero tu sabes que es cierto.
14.-Cualquier cosa es menos importante que sus besos, así sea el transporte público, así sea el cigarro.
15.-Te sientes afortunada de conocerlo y tenerlo contigo.
16.-A veces, te desespera demasiado
17.- …pero luego te das cuenta que no lo quieres para nada lejos de ti.
19.-…de hecho, te gustaría tenerlo algo más que cerca todo el tiempo.
18.-Te saltas número en la lista de cosas que estás escribiendo.
20.-Intentas verte bien para él.
21.-Tienes su foto de fondo en el celular, en la computadora y en cualquier electrónico que se deje.
22.-Odias a las asiáticas.
23.-Lo primero que piensas en la mañana es “Debo darle los buenos días”
24.-Su pecho es como un fuerte contra cualquier emoción negativa.
25.-Puedes enojarte cuando quieras y cuanto quieras, sabes que volverás a llamarle y no le dirás que estás enojada.
26.-Te enorgullecen sus logros.
27.-Se vuelve parte de tu mundo, y no te estorba, como el resto de las demás cosas y personas.
28.-Las manos te huelen a el, y las hueles y las hueles
29.- …y las hueles, y las hueles.
30.-Sabes que tiene el poder de destruirte, pero confías en él.
31.-Sabes que nada más importa, porque sólo se vive una vez.
32.-…y las hueles y sonríes y piensas en él.
33.-Hace cosas raras, que sólo a ti te gustan.
34.-Amas a su perro.
35.- Las vuelves a oler.
36.-Si tienes frío piensas en un solo tipo de abrigo.
37.-Tienes al menos unas 30 canciones que te recuerdan a él.
38.- ¿Mas razones? Sabes que estás enamorada, no hay nada más que decir.
39.- Aunque nadie te crea.


martes, 28 de enero de 2014

Madrugada de haters

Estas son 40 cosas que Dios, de existir, debería aplastar con sus dedos gigantes.
1.-Los artistas que hacen covers.
2.-Las canciones, libros y demás cosas que recuerdan a las exes de los novios.
3.-Los programas para adolescentes de Nickelodeon.
4.-Los tipos que me ofrecen comida y me la quieren vender con el argumento de que no engorda.
5.-Los Currículums Viate.
6.-El pendejo que inventó los Currículums Vitae.
7.-Los priístas.
8.-Los recuerdos del pasado que provocan verguenza.
9.-Los pantalones talla 5 e inferiores.
10.- Todos los tacones del mundo.
11.- ... y los sostenes.
12.-Los tipos aferrados de los bares que te quieren besar.
13.-Las novias de los tipos aferrados de los bares, a los que tu quieres besar.
14.-Las clasificaciones de las películas.
15.-Los homofóbicos.
16.-Los xenofóbicos.
17.-Los xilofóbicos.
18.-Los banqueros que te piden que hagas la firma igual que en la credencial de elector.
19.-Las motocicletas que atropellan peatones.
20.- Los motociclistas que niegan a sus exnovias.
21.- ... esos últimos sin piedad, por hijos de puta.
22.-Todas las cucarachas del mundo.
23.-Los inviernos de toda mi vida.
24.-Los días sin que hacer.
25.-Los despertadores.
26.-Los perros que ladran en la madrugada.
27.-Las madrugadas en las que no puedo dormir pensando en volver al pasado.
28.-Las camas vacías, de sábanas frías.
29.-Los videos de coreanas bailando.
30.-A las coreanas mismas.
31.- ...todas las asiáticas, para estar seguros.
32.-Las marcas de condones que vienen en paquetes de dos y no de tres.
33.-Los veladores de todas las bibliotecas del mundo.
34.-La estúpida araña de Limbo.
35.- ... y la lider del gimnacio, Fantina, de Pókemon.
37.-Los relojes de todo el planeta.
38.-Los tipos horribles que me piden mi teléfono en la calle.
39.-Mi incertidumbre.
40.- ... y esta maldita lista de cosas.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Deseos de cosas imposibles, después de una noche de hablar de más.

Sé que por ley natural, todo termina.
Sé que lo que sube baja y al revés; y sé que Dios así creó las cosas porque nada sobrevive al tiempo.
Pero espero, de verdad, que esto no termine hasta el final.
Aunque todos los días despierto con la posibilidad de que ese momento haya finalizado, yo no quiero vivir, ahora, para el momento en que de tus labios me entere que no volveré a verme en tus ojos.
No creo poder soportarlo.
Y no es demasiado pronto puesto que está ya claro que el tiempo es una metáfora, algo ambigüo que transcurre de manera inevitable, pero irrelevante.
No puedo decirme que ha pasado mucho o poco; no importa. Yo te quiero aquí, ahora que no estas.
Y así, igualito, te quiere mi insomnio, que quiere tener la certeza de que mañana será otro día contigo, y no una vida sin ti.
Por que la mejor versión de mi está aferrada a tu mano derecha, la que no usas; sentada en el asiento de copiloto de tu auto, prendida a tus labios apretados, revolviendo tu cabello, presa en los cristales de tu mirada.
No quiero vivir de otro modo, que no sea con la espera de tus "Buenos días" por las mañanas.
Te miro, en la piel de mis párpados cerrados. Te miro y te vuelvo mirar sin poderte tocar; yo deseo que estes conmigo esta noche y me enseñes a manejar.
Yo no quiero estar con nadie más, porque no hay nada mejor que me pueda pasar. Entérate de una vez, después de ti no hay nada más.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Te extraño, siempre te extraño.

Te extraño, no me importa cuando leas esto,
y si estás enojado conmigo, seguramente estoy pensando en pedirte perdón;
y si estoy enojada contigo, seguramente estoy  pensando en perdonarte.

Te extraño, no me importa cuántas veces leas esto,
y si es de día, seguramente te estoy pensando;
y si es de noche, seguramente te estoy soñando.

Te extraño, no me importa si no lees esto.
y si estoy con alguien más, seguramente estaría mejor contigo;
y si estoy sola; seguramente es porque estoy sin ti.

Te extraño, no importa si vivo o muero para cuando leas esto.
Te extraño, siempre te extraño.


lunes, 14 de octubre de 2013

Título adecuado: No disponible

¡Es que te quiero tanto!
Con tus ojos pequeños,
y tu cabello de lado.

Y tus sonrisas y tus mil gestos,
y tus miles de mariposas negras,
volando en la amargura de mis pantanos.

¡Es que te quiero tanto!
Que mejor me lo callo,
para que no suene falso.

Y guardo tu luz opaca dentro de mis párpados,
y guardo tu poema triste entre mis brazos,
y trato de consolarlo con mis besos,
y trato de arrullarlo con mi canto desafinado,
para que ya nadie pueda molestarlo,
y seas feliz.

Y te quiero tanto,
que no me lleno del universo de tu mirada,
y no me importan las calles cansadas,
y no me calma el saber que te veré mañana.

Mañana, siempre mañana, 
no hay mañana suficiente para quererte,
porque no hay mañana que dure para siempre.




sábado, 31 de agosto de 2013

Sesenta por minuto.


¿Te imaginas enamorarte de una misma persona sesenta veces diferentes?
Ahora imagina que eso pasara cada minuto al lado de ella.
¿Cómo será una vida así?
La miras a un lado de ti y observas su mirada, sus gestos; percibes su aroma y te sientes sorprendido y feliz de que esa persona exista, y algo te amarra a su presencia y no te deja ir.
Apenas empiezas a acostumbrarte a la sensación y pasa otro segundo, y la ves de nuevo, y sientes lo mismo desde al principio, otra vez; una y otra vez.
Te diré que es increíble como cada vez que respiras te sientes recién enamorado, y es difícil asimilarlo y tienes la necesidad de escribir, de cantar, de besarla, de tocarla, de sentirla cerca para sentir que estas completo.


Algo así me pasaba con él, y sin importar si hacía algo mal, lo olvidaba al siguiente minuto.
A veces me deshacía de esa locura, momentáneamente, pero entonces él decía mi nombre y yo caía de nuevo.
La última ocasión fue bajo la lluvia, caminábamos en la calle hacía una tienda después de que el sol ya se había ocultado en el horizonte.
Era enero, él ya tenía a alguien más y sin embargo, lo vi a un lado mío y por un momento regresó uno de aquellos segundos que habían transcurrido en el verano anterior; tal vez uno de esos se le escapó al reloj y se coló entre los dos en el momento menos esperado.
Me besó y continuamos nuestro camino sin más segundos cómo ese, tranquilos, como dos personas que no pueden deshacerse una de la otra, pero que tampoco pueden estar juntas;  y resignadas a ese destino como quien decide ya no luchar contra algo que está fuera de sus manos.
Eso ya fue hace casi dos años, y por hoy pude comprender lo terrorífico de esos recuerdos.
El tiempo entre un suceso y otro nos deja una sensación de irrealidad. Todos hemos pasado por ello cuando recordamos a alguien que ya murió, por ejemplo, y aunque sigue vivo en la conciencia tenemos la certeza de que ya no existe, y hasta se nos dificulta creer que en algún momento existió.
Ya no hay nada entre los dos, ni un intento de amistad ni nada, sólo imágenes dentro de mi cabeza rota dónde él aparece, y que son las únicas evidencias de que en realidad lo amé en algún momento.
No es que si lo viera hoy sintiera lo mismo, es que ya pasó demasiado tiempo desde que me enamoré, y ni siquiera me queda el consuelo de asimilar que un día sucedió.
Yo necesito asegurarme de que así fue, porque estoy segura que no pasará de nuevo, ni con él ni con nadie; y presiento que una vida sin enamorarme sesenta veces de alguien en un minuto no debe tener sentido alguno.
Por eso estoy triste ahora, preguntándome por la razón de las cosas, cuestionando el fin de la voluntad del destino, queriéndolo en mi memoria, pero sólo dentro de ella, sesenta veces por minuto. 


lunes, 26 de agosto de 2013

Desaparecer

¿Qué hacer cuando me ignoras?
Tu silencio me hace invisible,
y desde el viernes la luz del día no es suficiente para hacerme notar.

Lo intenté, intenté brillar;
y dejé de tener miedo porqué cada vez que te sentía cerca, se alejaba la oscuridad.

Pero a veces intentar no es suficiente,
a veces pueden más otras cosas ajenas a la voluntad,
que en mi caso es mucha,
y sigue destellando esperanza por las noches.

Llega la mañana y despierto con mis puños aferrados
a las manos que no me dejas tocar;
y levantándome con el pie izquierdo me voy convirtiendo un poco más en nada
con el paso de las horas.

Y creo que es mi culpa,
y creo que soy una víctima,
y creo que soy injusta;
y te llamo,
y te digo que te extraño.

Luego cuelgo y me siento tonta,
y siento que estoy perdiendo una batalla contra mi dignidad,
y me pregunto ¿Lo hice mal?

Y no quiero interrumpir nada,
no quiero estorbar,
no importa que tan mal me encuentre,
por ti me apago y me escondo más.

Entonces ¿Qué hago cuándo me ignoras?
No lo sé, 
aún,
solo doy un testimonio más de aquellas personas,
que sin poderlo evitar,
van desapareciendo poco a poco,
diluyendo su figura triste en el aire.